lunes, 22 de septiembre de 2008

TIJERAS Y AGUJA

Una vez un rey quiso ofrecer a un místico musulmán un regalo soberbio. Era un par de tijeras de oro incrustadas de diamantes y otras piedras preciosas. El sufí agradeció educadamente al rey, pero le dijo: - Vuestro gesto me conmueve. Pero desgraciadamente no puedo aceptar vuestro regalo. Las tijeras, en efecto, sirven para cortar, separar, dividir. Y toda mi vida y toda mi enseñanza están basadas en el acercamiento y la reconciliación, la unión y la reunificación. Ofrecedme, más bien y para mi mayor alegría, una aguja, una simple aguja para unir cosas semejantes y también cosas diferentes.

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