domingo, 31 de octubre de 2010

RECICLANDO EXPRESIONES SOBRE EL MEDIOAMBIENTE

POLÍTICA MIEDOAMBIENTAL: Dícese del tipo de política cuyas medidas adoptadas para preservar el medioambiente producen sensación de miedo.
SOSTEDIVINIDAD: Nombre de una diosa de reciente descubrimiento que, al parecer, nos inspira fórmulas mágicas para salvar el planeta, y que produce el curioso efecto de llenar la boca a todo el que pronuncia su nombre. Recomendamos encarecidamente que le encomienden sus oraciones para salvar el planeta.
EL PROTOCOLO DE VENDELAMOTO: Acuerdo internacional para seguir aumentando las emisiones de CO2 pareciendo que disminuyen, gracias a complicados manejos matemáticos.
MENTIBILIZACIÓN AMBIENTAL: Es lo que hacemos cuando hablamos largamente sobre temas medioambientales y luego seguimos poniendo en manos de otros nuestra responsabilidad con los residuos.
ALIMENTACIÓN DECOLÓGICA: Gama de productos con apariencia visual similar a la que ofrece la auténtica alimentación ecológica. Se caracteriza también por la creatividad en la utilización de infinidad de términos inexistentes pero sugerentes a la vez.
DESARROLLO SUSPENDIBLE: Se trata de un nuevo concepto de desarrollo que permite un visionado a largo plazo de los efectos de la política actual y de las dinámicas del consumidor medio.
DIGESTIÓN DE RESIDUOS: Es la que hacemos todos los días, después de comer alimentos con una cantidad de toxinas directamente proporcional a los residuos que no gestionamos.
DESARROLLO SOSPECHABLE: Quiere decir que aunque ahora nos veamos muy sorprendidos y alarmados por los efectos de nuestro desarrollo sobre el medio ambiente, el resultado no sólo era previsible, sino que viene siendo claramante anunciado desde los albores del siglo pasado.PISOTÓN ECOLÓGICO: Proponemos una revisión del término porque la palabra huella suena demasiado sutil y etérea como para representar adecuadamente el efecto de la andadura del ser humano sobre la tierra.
TAPAMIENTO DE RESIDUOS: Dícese de una extendida forma de tratar los residuos que consiste en depositar capa tras capa y taparlos finalemente con una última capa de tierra con decoración auténticamente vegetal. Ésta última capa cumple la importante misión de neutralizar nuestra conciencia ambiental.
TENDENCIA DEL CONSUMADOR MEDIO: Se trata de una tendencia ampliamente extendida que consiste en hablar previamente de la necesidad globalizada de disminuir los residuos para ir posteriormente a consumir productos ni mínimamente necesarios. Esta última acción pretende y consigue equilibrar la angustia que produce esa primera concienciación.

miércoles, 10 de febrero de 2010

EN EL AÑO SACERDOTAL

Un articulo que me parece interesante en este año dedicado al sacerdocio , recoordar que todos somos sacerdotes y debemos actuar .
Urge que los bautizados vivamos nuestro sacerdocio29 01 2010
Año Sacerdotal. Lilián Carapia*

Los documentos de la Iglesia hablan muy bellamente del sacerdocio de los bautizados, y es una lástima que la inmensa mayoría de ellos ni conozca ni viva este don y esta noble misión que le ha sido confiada por el Señor.
Una misión que cambia nuestro ser
Como sabemos, en la Iglesia existen dos tipos de sacerdocio: el ministerial, que es el de los que llamamos padres, ministros sagrados, clérigos o curas, y el sacerdocio común o real, al que pertenecen todos los bautizados, y el cual se reafirma con el sacramento de la confirmación (cf. 1 P 2, 9). En los dos sacerdocios, aunque de manera distinta, Dios produce cambios en lo más profundo del ser de las personas, los cuales se llaman cambios ónticos (“imprimen carácter”, se dice habitualmente). De los cambios ónticos en los bautizados dice Chritifideles laici: «El sacerdocio nace, pues, de la vida que Cristo le participa al creyente, y por la que lo ubica en la dimensión sobrenatural. Esta nueva vida causa, entonces, en el creyente un ser ónticamente diverso y superior al ser natural, y es el fundamento para la ley canónica posterior, que le reconoce su condición de persona en el bautismo. Por este sacramento Cristo convierte al laico en hijo de Dios y lo une a la Iglesia. Ungiéndolo con el Espíritu Santo, lo convierte también en templo del mismo Espíritu».
¿Por qué no estamos dispuestos a servir?
Si todo esto causa en los bautizados el don de Dios, ¿por qué entonces existe tan poca disposición para vivir conforme a lo que Dios nos ha dado? Los cambios que nos hace el bautismo consisten en una capacitación necesaria no para ufanarnos, sino para orar, para ofrecer nuestros sacrificios unidos a los del Redentor.
¿Cómo anda cada uno en el cumplimiento de su misión sacerdotal? El profeta Oseas (Os 4, 4) denuncia que la culpa de que los hombres sufran las graves consecuencias del pecado es de los sacerdotes; los bautizados, la parte laical de la Iglesia, debe también sentirse interpelada por las palabras de Oseas.
Ser bautizado es uno de los más grandes regalos que en la vida hemos recibido quienes tenemos la dicha de serlo. Los documentos postconciliares hablan de los bautizados como miembros muy valiosos de la Vid, que es Cristo, quien de ninguna manera ve en nosotros simples trabajadores de una viña (cf. Christifideles laici, 8). Si fuéramos capaces de comprender las enormes consecuencias que tiene esto en nuestra vida, los bautizados nos sobrecogeríamos de alegría, pero también quedaríamos perplejos, con temor y temblor, invocando la ayuda de Dios. De ninguna manera estaríamos tan tranquilos.
Es muy grave el pecado de omisión
Para vivir nuestro sacerdocio, a los bautizados nos toca participar en la oblación de la Eucaristía y en la recepción de los demás sacramentos; orar no sólo por nosotros mismos sino también por las necesidades de todos los hombres, y vivir de acuerdo a las exigencias del amor cristiano. Por eso, así como es sumamente grato encontrarnos con ministros sagrados que son fieles a su ministerio, y en cambio nos sentimos traicionados cuando nos enteramos de las faltas tan graves que algunos de ellos llegan a cometer, los bautizados debemos entender que no es menos grave nuestro pecado de omisión cuando nos cerramos a vivir nuestra misión sacerdotal. La porción laical de la Iglesia es la inmensa mayoría, y si ésta se acomoda en la mediocridad, no tiene derecho de rasgarse las vestiduras ante los errores de los ministros, porque tampoco ha vivido su propio sacerdocio con sinceridad.
* Lilián Carapia es licenciada en Filosofía y religiosa del Instituto de Hermanas Misioneras Servidoras de la Palabra